Es malo formar personas y que se vayan pero aún es mucho peor no formarlas y que se queden (Henry Ford)
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jueves, 29 de enero de 2015

La urna rota y las deficiencias de la política española

La urna rota es un libro colectivo, escrito por un grupo de jóvenes académicos y profesionales independientes, nacidos todos ellos entre 1977 y 1988, que en 2010 crearon en la Red el blog Politikon, con el fin de promover el análisis y el debate en el terreno de las ciencias políticas.
 
 
 
 
En su libro estos jóvenes autores analizan los fallos de la política española, que han agravado las consecuencias de la crisis económica y nos han llevado a una situación en la que buena parte de la ciudadanía ha perdido la confianza en sus gobernantes.
A juicio de ellos, detrás de la actual crisis política hay una combinación de factores estructurales (instituciones deficientes) y coyunturales (burbuja inmobiliaria).
 
Instituciones deficientes:
  • Organización de los partidos políticos: Son cerrados y monolíticos. Están muy jerarquizados. No hay debate interno. Todo esto genera problemas de reclutamiento de élites. Reclutan a aquellos más afectos a sus dirigentes.
  • Sistema electoral: A la hora de definir el sistema electoral de un país, debe optarse entre una mayor proporcionalidad (parlamentos más representativos, pero gobiernos sin mayorías absolutas) o más mayoritarismo (parlamentos menos representativos). En España nos hemos decantado por un sistema electoral proporcional de efectos mayoritarios, con listas cerradas y bloqueadas.
  • Administración pública: Está muy politizada. La injerencia de los partidos políticos es alta (cuentan con gran discrecionalidad en la atribución de cargos), lo que genera sesgos en las políticas públicas y facilidades para la corrupción. En muchas decisiones pesan más los condicionantes políticos que los técnicos (no hay neutralidad).
  • Carencia absoluta de controles externos (o ausencia de vigilancia externa en el proceso político): Falta un tejido asociativo que sea capaz de articular sus demandas y controlar al poder. Los medios de comunicación están bastante alineados con los partidos, lo que merma su capacidad de control y desactiva en parte a la sociedad civil.

viernes, 17 de octubre de 2014

El modelo burocrático de Max Weber

Al alemán Max Weber (1864-1920) se le considera el padre de la Sociología moderna. Considera a la burocracia uno de los pilares del Estado moderno y la herramienta más eficaz para resolver los problemas de la sociedad, aunque en ocasiones manifieste opiniones contradictorias sobre sus bondades, se refiera a ella como la nueva servidumbre y sea también consciente de los riesgos que comporta.
 
 
 
 
El modelo burocrático
Para gestionar el Estado eficazmente Max Weber propone un modelo burocrático basado en los siguientes principios:
  • División racional del trabajo.
  • Nacimiento de un nuevo tipo de trabajador: el funcionario.
  • Sometimiento a la norma.
  • Atención a la jerarquía.
  • Formalidad en las comunicaciones.
  • Impersonalidad.
  • Capacidad de anticipación.
No solo el Estado ha de apoyarse en el modelo burocrático, también las empresas y, en general, todos los sistemas organizativos. Sin burocracia no hay organización que funcione, según Weber.
Fue con la caída del Antiguo Régimen cuando se crearon las primeras burocracias modernas. Por aquel entonces la prioridad era acabar con el sistema elitista predominante, en el que la mayoría de los cargos públicos eran ocupados por cuadros pertenecientes a las familias nobles, que gozaban del favor real. Se instituyó como procedimiento alternativo para el reclutamiento, selección  y promoción dentro del cuerpo de funcionarios el sistema de oposiciones (o exámenes imparciales), lo que representaba una reacción contra la subjetividad anterior. Hoy día este procedimiento es común en los países desarrollados.

Sobre la política
Weber decía que estar en política implica vender tu alma a fuerzas oscuras.
Analiza la figura del político profesional (o de partido), que ha entregado sus mejores años y experiencia a la organización o partido en que milita. Como es lógico, espera percibir una compensación a cambio. Esto implica que el político de partido será completamente afecto a la cúpula de su organización, que tiene el poder de despedirlo. No lo mueve tanto la fidelidad a unas ideas o el temor por el destino electoral de su partido como un cálculo de estricta racionalidad individual (es consciente de que su futuro y su destino están vinculados a su permanencia en el partido).